jueves, 13 de noviembre de 2008

Mujeres matemáticas


Sofía Vasilievna Kovalevskaya (1850-1891, Moscú, Rusia)


Como muchas chicas pertenecientes a las mejores familias de la aristocracia zarista tuvo que abandonar su hogar y su país para estudiar ciencias en universidades extranjeras.
Comienza su emocionante aventura en 1869 al trasladarse con su esposo Vladimir Kovalevski (con el que se casa con el sólo propósito de poder salir de Rusia) a Heidelberg. Allí Vladimir prosigue sus estudios de paleontología y Sonia (como así le gustaba que la llamaran) consigue una dispensa especial para asistir a clases de Matemáticas y Física de la universidad de la ciudad.
En 1870 se traslada a Berlín con la intención de completar sus estudios universitarios, pero también allí a las mujeres es estaba prohibido el acceso a las actividades de la Universidad. Acude entonces a ver a Weirstass (considerado como “el padre del análisis matemático”) que impresionado por su talento matemático se reúne con ella dos veces a la semana para guiarla en sus investigaciones. Llegaron a ser auténticos colegas y amigos íntimos y trabajaron juntos cuatro años.
En 1884 completa diversos trabajos de investigación, entre ellos destacan: Sobre la Teoría de Ecuaciones diferenciales en derivadas parciales, Sobre la forma de los anillos de Saturno y Sobre la reducción de integrales abelianas elípticas. Weirstass se encargó personalmente de enviar el primer trabajo a la universidad de Göttingen y se le concede el doctorado in absentia Cum Laude. Este trabajo se publica en la revista Crelle, un verdadero honor para una matemática desconocida.
A pesar de obtener el doctorado no consiguió trabajo en ninguna universidad europea y a finales de 1874 regresa a su país junto con su marido Vladimir.
A su vuelta intenta enseñar en una universidad rusa, pero sólo consigue un trabajo como maestra de aritmética en una escuela primaria. Desalentada abandona sus estudios durante cuatro años.
En 1878 Sonia regresa a las matemáticas.
Entre 1880 y 1884 viaja a Berlín y París, continúa con sus estudios de matemáticas y se introduce en otros campos como la propagación de la luz en medios cristalinos. Alguno de estos trabajos fueron publicados en la revista Acta Mathematica. En 1882 es elegida como miembro de la Sociedad Matemática de París.
En 1884 recibe una invitación de la Universidad de Estocolmo donde imparte clases tres veces por semana sobre los temas más recientes y avanzados del Análisis. En 1885 es nombrada profesora de mecánica y matemáticas de esa universidad. Ese mismo año es nombrada editora de la revista Acta Mathematica y publica traducciones de dos trabajos del gran matemático ruso Chebishev.
En diciembre de 1888, en una sesión solemne de la Academia de Ciencias de Francia, le concede el Prix Bordin por su trabajo “Sobre la rotación de un cuerpo rígido alrededor de un punto fijo” . Consigue con un planteamiento original interpretando el tiempo como una variable compleja, generalizar el problema y determinar todos los casos posibles y obteniendo como casos particulares los resultados que habían dado a este problema Euler, Poinsot y Lagrange. Era el más alto honor científico conseguido hasta entonces por una mujer.
En 1889 fue nombrada profesora vitalicia de la Universidad de Estocolmo y ese mismo año recibe el nombramiento como miembro de la Academia Imperial de Ciencias de Rusia, siendo la primera mujer que ingresa en la academia.
Además de su dedicación a la ciencia tuvo tiempo para dedicarse a la Literatura escribiendo varios libros, artículos periodísticos y poesía. Su libro Recuerdos de la infancia se tradujo a varios idiomas.
Hizo suyos los problemas sociales de su tiempo y participó con entusiasmo en la lucha por la igualdad de la mujer (ya en 1867 reunió 400 firmas de mujeres para que fueran admitidas en las universidades). De ella escribió Felix Klein:

Se mantenía en el centro de la lucha por la emancipación de la mujer. Es
asombroso que pese a sus muchos intereses en áreas de distinta índole, pese a su vida llena de vicisitudes, haya logrado tan excelentes resultados en su investigación matemática”







1 comentario:

David dijo...

Se podría decir que las mujeres y las matematicas son mis dos pasiones y también dos bellos problemas, jaja. En cuanto a ejercitar y resolver diversos ejercicios, quería ahora hacer ejercicios l'hopital